Lidio como le dicen sus amigos, particularmente posé como su segundo nombre “Homero”, el nombre con que más se relaciona a la ciudad de Añatuya por ser la patria chica de tremendo poeta como fue Homero Manzi, vaya paradoja de la vida, que dos de los más reconocidos añatuyenses porten ese nombre.
Lidio Reyes regresó a su pago tras recorrer el mundo. Después de cinco décadas de deleitar a miles con su bandoneón, recorriendo decenas de pueblos y ciudades del país y el mundo, acompañando a reconocidos intérpretes, este prodigioso añatuyense regresó a su ciudad, aquella donde no todos saben quién es, pero que él ama profundamente, porque bajo este sol aprendió los primeros acordes.
Volvió por el fallecimiento de un hermano, golpe duro si lo hay, pero su ciudad natal lo abrazo, lo contuvo y le brindo la tranquilidad que necesitaba. Entonces decidió quedarse, convenció a su mujer, una rosarina, que también se enamoro de la ciudad y hoy hace dos años que están aquí y no quieren moverse de este humilde lugar.
Criado en Añatuya, en solar natal de calle Bernardo de Irigoyen al 200 del populoso barrio Platense Oeste, asistió a la escuela primaria conocida como La Estancia, hoy Almirante Irisar y a la única escuela de bandoneón que había por entonces y cuyo director era nada más y nada menos que su padre, Don Nicolás Reyes, allí aprendió desde los tres años a ejecutar el instrumento que tantas puertas le abrió en su vida. En su padre y su hermano mayor Raúl, encontró el espejo donde reflejarse en el camino que a muy temprana edad inició.
Con la destacada humildad que lo caracteriza contó su tantísima trayectoria, grabó, trabajó e hizo giras junto a María Ofelia, Edgar Duarte, Domingo Espinoza, Raúl Barboza, Las Hermanas Vera, Ernesto Montiel y el Cuarteto Santa Ana; con los Hermanos Mattar, Suna Rocha, el Chaqueño Palavecino, Teresa Parodi, Ramona Galarza, Horacio Guarany, León Gieco, el Chango Nieto, Mercedes Sosa, Soledad, Leo Dan, Antonio Ríos, Tamara Castro, Luciano Pereyra, Cuti y Roberto Carabajal, Lázaro Moreno y muchísimos artistas de renombre.
A pesar de ello en su propia ciudad natal es casi desconocido, porque se fue de ella cuando solo tenía 7 años, por una decisión de su padre de ir en búsqueda de trabajo a Buenos Aires. Allí junto a su padre primero y luego acompañando a uno de sus hermanos comenzó a tocar el bandoneón e inicio su vasta carrera. Casi paradójicamente, solo actuó en cuatro oportunidades en la “Capital de la Tradición”. Dos veces fue en la desaparecida Pista de baile de la familia Romacho, junto con el Cuarteto Santa Ana, luego una tercera durante un cumpleaños del pueblo y la cuarta, en el 2006, acompañando a Tamara Castro en el Festival de la Tradición. “Voy a volver a tocar en este Festival porque quiero mucho este lugar”, asegura Reyes. Agrego además “Nadie es profeta en su tierra”. “De esa forma pueda ser entendible que uno sea más conocido o reconocido fuera de su ciudad natal”
Consultado Reyes sobre alguna anécdota durante estos tantísimos años de música sostuvo “Todos los cantores con los que he trabajado me han dejado marcas aunque recuerdo que a los 21 años integré el Cuarteto Santa Ana con don Ernesto Montiel, eso fue como tocar el cielo con las manos. Conocí mi país de punta a punta y otros puntos del mundo. Además, la amistad que te va dejando la música son las cosas que más agradezco de este trabajo. Nunca me imaginé llegar a tanto”. “En Añatuya no hubo músicos como tu padre o como tu hermano”, le decían muchos. “Ellos fueron mi espejo porque ellos después de tocar como tocaban nunca llegaron a nada y a partir de allí yo me propuse metas y empecé. No es lo difícil llegar sino mantenerse y gracias a la suerte que tuve de vincularme con gente del ambiente folclórico hice mi lugar”, recordó.
Lidio Reyes con su magia intacta inició un nuevo proyecto con su bandoneón, junto a músicos y bailarines añatuyenses, que él mismo denomino Añatuya canta y baila. La idea es dar a conocer a todos aquellos artistas locales con el hambre y espíritu necesario para trascender más allá de las fronteras de la provincia. “Añatuya tiene valores de sobra, solo que les cuesta creer que pueden triunfar mas ala delo que conocen”. “Es cierto que la mayor barrera es el tema económico, pero ese no debe ser su límite, siempre hay que querer mas y buscar la forma de conseguirlo” sostuvo el músico.
Aún pendiente posee su anhelo de enseñar la ejecución del bandoneón a jóvenes de esta ciudad. “Mi sueño es enseñar bandoneón a los chicos de mi ciudad y veremos qué pasa. Hay muchos buenos músicos aquí y mi idea es compartir mis experiencias con ellos”, relató. Aunque mostro cierto descontento con las autoridades locales actuales, dado su poco interés mostrado para llevar a cabo esta propuesta.
Lidio Reyes se encuentra actualmente tocando junto a músicos y cantores añatuyenses. “Estamos en el camino junto a Nalo Tonelli y a Gustavo Orlando. Conseguimos la atención de un productor de gran trayectoria y grabamos 12 temas para empezar. Esperemos que tengamos suerte con este proyecto que incluye canciones propias y de terceros todas dedicadas a nuestro pueblo”, contó el bandoneonista.
Por otro lado se lo vio muy entusiasmado con la idea de aportar sus conocimientos, contactos y demás, en la organización del próximo Festival de la Tradición. Agradeció la convocatoria para ser parte de la Comisión de artistas que harán las contrataciones de los músicos para la próxima edición del Festival.
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