Estas aves realizan su ataque más importante 15 o 20 días antes de la recolección cuando se posan sobre la parte más alta del cultivo y picotean todos los granos que encuentran. El girasol es la planta que tiene más expuesto su grano, es fácil de conseguir y, al ser aceitoso, resulta un manjar para esta especie.
Por el accionar de las palomas los productores estiman que las pérdidas afectan al 21% del negocio de esta siembra, lo que representan unos 282 millones de dólares, y en total unas 200 mil hectáreas ya no se siembran para evitar inconvenientes.
En cambio, por ahora no se registraron rastros de esta nueva plaga en la zona núcleo sojera, del norte bonaerense y sur de Santa Fe.
Las palomas que ponen en peligro al girasol son de la especie torcaza, son más pequeñas que las que se observan en la ciudad y gracias al proceso de agriculturización, estas aves, que se alimentan de comer granos y semillas, encontraron mayores volúmenes de alimento para vivir y reproducirse, incluso en invierno.
Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, indicaron que no existe un plan para controlar la plaga aunque si se manejan diferentes ideas, y la situación se complica por la siembra directa, que no requiere remover el suelo dejando las semillas en la superficie.
Este tipo de ave puede viajar entre 150 y200 kilómetrospor día para buscar alimento y la población se incrementa 3,6 veces por año. Además del girasol, también afectan al trigo, la cebada y el sorgo.
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